dissabte, 5 de gener de 2008

Nancy, Nenuco y barriguitas


A veces pienso que me quedé encerrada en el tiempo cuando alguien me invita a jugar a la Playstation y renuncio a la partida por parecerme:

a) Aburrido

b) Complicado

c) Not my business

Entonces recuerdo que mis orígenes en el mundo lúdico se remontan a una infancia ochentera basada en muñecos que se han convertido en entrañables. Nancy, qué guapa era, con sus vestidos; jugábamos a bañarla, vestirla y meterla en la cama. Nenuco, el bebé que lloraba y hacía pipí. O el universo interminable de las barriguitas…

Ahora que lo pienso, nos inculcaban, con dichos juguetes, valores algo anticuados de familia y papel de la mujer. Ya de pequeñas teníamos nuestros bebes-juguete, mientras mis hermanos jugaban con los míticos clics de playmobil, construían fortalezas y planeaban ataques con ellos.

Bueno, bueno, pese a esos valores que se encerraban tras los juguetes de los ’70 y ’80, continuo pensando que los niños de mi generación crecimos desarrollando la imaginación, bastante más de lo que lo hacen la mayoría de los niños de hoy. No estoy en contra de las playstation ni de los juegos por ordenador (evidentemente los tiempos cambian), pero creo que aquellos juegos de mi infancia tenían un punto más inocente, más tranquilo y humano que los que corren por ahí hoy en día. Aunque tampoco tengo muy claro a qué juegan ahora los más pequeños... Confieso que mi contacto con el mundo infantil es bastante limitado, por no decir nulo.

Está claro que me quedé atrapada por los efectos de la nostalgia y ahora le saco el polvo a esos muñecos que tanto me acompañaron de pequeñita.

Por cierto, se me olvida decir que mi distracción infantil preferida fue siempre la lectura…era un poco rara yo de niña.

1 comentari:

S (ese) ha dit...

Creo que tienes razón.
Yo me acuerdo que de pequeño bajaba a la calle con la pandilla (lo menos 15 críos), y con un palo y una piedra inventábamos un juego en el que nos podíamos tirar semanas jugando.

Un saludo.